domingo, 22 de marzo de 2026

Pastwomen

Pastwomen  es un proyecto colaborativo  compuesto por investigadoras de diferentes universidades e instituciones culturales, que abordan sus investigaciones desde una perspectiva feminista y de género, encaminadas a conocer mejor a todos los agentes sociales, en relación a su género y grupo de edad, de la Prehistoria y Protohistoria.

Nació en el marco del proyecto de investigación "Los trabajos de las mujeres y el lenguaje de los objetos: renovación de las reconstrucciones históricas y recuperación de la cultura material femenina como herramientas de transmisión de valores" (2007‐2010), financiado por el Instituto de la Mujer.

En la actualidad forman parte del proyecto: El Instituto  de Investigación en Arqueología Ibérica de la Universidad de Jaén, Museo de la Diputación de Valencia, Museo de Jaén, Universidad Autónoma de Barcelona, Universidad de Granada, Universidad Pompeu Fabra, Universidad de Tubingen  y Universidad de Valencia. 

Es un equipo abierto a nuevos y nuevas colaboradoras con planteamientos de género en sus investigaciones en el campo de la Arqueología, la Prehistoria y Protohistoria, en el ámbito geográfico Mediterráneo.


Añado el cuadro que me estaba haciendo, cuando me topé con esta web. Usé los datos de Pastwomen para datar algunos periodos. Me he permitido, cómo no, jugar desde el humor, con la manera de nombrar. Estoy mirando desde Cádiz.

Hace

Omaitas

7 millones de años 

Homínidas

omá del sur

(Lucy)

4,2 millones de años 

3,2 millones de años

Australopitecus


omá erguida/levantá

(Anda Lucy :))

2 millones de años 

(homo erectus)

Estrechamiento del canal


                                           En el sur de la Península Ibérica

omá sapiens 

300.000 años

Paleolítico Medio

Hibridación

omá neandertal

de 250.000 a 35.000 años 


                                                        

HAM

 Humanas 

Anatómicamente 

Modernas

de 30.000 a 12.000 años

Paleolítico Superior

de 7.240 a 6.800 años

Neolítico Antiguo

de 6.500 a 4.500 años

Neolítico Pleno






Edad de cobre

3200 a.C

5.200 años

Megalitismo


2200 a. C

4.200 años

Poblado de doña Blanca

Comunidades Fenicias

1104 a. C

3.100 años

Fundación de Gadir 

825 a. C

2.825 a 2.200 años

Cultura Fenicia-púnica

Sociedades Griegas

800 a. C

2.800 a 2.200 años

Mediterraneo Occidental

Sociedad Ibérica

600 a. C

2.600 a 2.100 años

Diversas poblaciones

Imperio Romano

100 a. C

2.100 a 1.500 años


@Pastwomen

                                                               


domingo, 15 de marzo de 2026

La fragmentación de la Diosa

 

Astarté y la posterior fragmentación de lo femenino


Antes de que las culturas del Mediterráneo comenzaran a separar lo femenino en categorías y funciones diferenciadas, existió una figura divina que reunía múltiples dimensiones en un solo cuerpo simbólico: Astarté.

Adorada en diversas regiones del antiguo Próximo Oriente, Astarté encarnaba simultáneamente la fertilidad, el deseo, la guerra, el poder político, la vida y la muerte. No era una diosa reducida a una función concreta ni a un rasgo específico. Su figura integraba dimensiones que más tarde serían separadas, clasificadas y jerarquizadas.

La figura de Astarté no surge aislada. Forma parte de una tradición religiosa más amplia del antiguo Oriente Próximo que comparte raíces con otras grandes diosas como Inanna, venerada en la antigua Mesopotamia, e Ishtar, su equivalente acadia y babilónica. Estas divinidades comparten atributos: el vínculo con el amor, la sexualidad, la fertilidad, la relación con el poder, la guerra y la soberanía. En ellas aparece una concepción de lo femenino profundamente compleja, donde el deseo, la ternura, la fuerza, la inteligencia y la política no se excluyen entre sí, sino que forman parte de un mismo principio vital. 

Una práctica común en el Mediterraneo antiguo, era identificar las divinidades locales con las de procedencia, así que, es posible que una divinidad indígena, anterior a la fundación de Gadir, fuese reinterpretada como Astarté.

Con el paso del tiempo y las transformaciones culturales y religiosas del Mediterráneo, muchas de esas características o rasgos comenzaron a distribuirse entre distintas divinidades: la sensualidad en unas, la maternidad en otras, la sabiduría en otras más. 

Lo que antes aparecía unido empezó a fragmentarse en arquetipos diferenciados. Esta fragmentación simbólica tuvo también consecuencias en la forma en que las sociedades comenzaron a pensar a las mujeres reales, clasificándonos en categorías basadas en la gestión que cada mujer hace de su propia sexualidad y se observa la tendencia a opinar sobre este rasgo como si fuera natural hacerlo, y definitorio, apareciendo separado del resto de dimensiones que conforman la personalidad completa de cada mujer. Además, con frecuencia, se sitúa jerárquicamente por encima de otras características o rasgos de la personalidad.

El resultado es una forma de clasificación que simplifica radicalmente la complejidad humana. La sexualidad femenina se convierte en un eje principal de interpretación pública, como si de ella dependiera el valor social de una mujer. Mientras tanto, otras capacidades y dimensiones —emocionales, intelectuales, afectivas o políticas— quedan desplazadas a un plano secundario.

De algún modo, esta lógica recuerda a esta fragmentación simbólica. Lo que una vez estuvo integrado en una figura compleja y múltiple termina dividido en compartimentos. La mujer aparece entonces escindida en categorías que la sociedad juzga y ordena: la recatada, la deseante, la maternal, la intelectual, la cuidadora.

Sin embargo, la experiencia real de las mujeres, como la de cualquier ser humano, no responde a esa división rígida. Las distintas dimensiones de la vida —deseo, pensamiento, afecto, cuidado, creatividad, capacidad organizativa— coexisten y se entrelazan constantemente.

Quizá por eso la figura antigua de Astarté sigue resultando sugerente como símbolo. No porque represente un modelo que deba recuperarse literalmente, sino porque recuerda algo que a menudo se pierde en la mirada social: la posibilidad de comprender lo femenino como una totalidad compleja, no como una suma de fragmentos jerarquizados. 


Antes de la Macarena. Artículo relacionado de National Geographic